Maria Teresa. In memoriam.

Mi querida amiga María Teresa.

Te fuiste, y nos has dejado con la tristeza al saber que no podremos volver a conversar contigo.

Te fuiste y lo hiciste con rapidez, con resolución, sin dilación, como tú sabías hacer las cosas, a tu manera, porque incluso para irte lo hiciste así, a tu manera, de la misma forma que has sabido vivir tu vida, o de la misma forma que te dedicaste a ayudar a los demás, a tu manera; de la misma forma que hacías Cofradías o que montabas Nacimientos, a tu manera.

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Ahora pienso en ti, y lo hago con satisfacción, porque no soy capaz de encontrar entre mis recuerdos un solo instante que no haya disfrutado en tu compañía, ni uno solo!!!.

Fuiste desprendida, desinteresada, dadivosa, abierta, animosa, alegre, amistosa, ….

¡Como recuerdo las visitas a tu casa!!! Nos acogías con los brazos abiertos!!! Todos fuimos siempre bien recibidos por ti y tu familia!! Aquellas fantásticas tardes rodeados de tus ideas, tus proyectos, tus trabajos, entre túnicas, capirotes, sayas, mantos, estandartes, …!!!

Como recuerdo aquellos viajes a Sevilla!!! Aquellas inolvidables estancias en el Taller de Francisco Berlanga, o viendo procesiones, tal vez debería decir “viviendo” procesiones!!! Cuanto aprendí y, lo reconozco, me deje llevar de tu mano en el mundo cofrade. Recuerdo especialmente cierto viaje a Sevilla que hice con mi padre. Tu marido Manolo y tú, a pesar de las circunstancias, os presentasteis allí y nos acompañasteis a recorrer cofradías y sus ensayos de costaleros!!!

Cuantas cosas me enseñaste!!!

Contigo aprendí a Ser Cofrade, aprendí a hacer Cofradía, aprendí a sentir la pasión por el amor hacia la Madre Divina, aprendí a tener esa visión especial que se genera cuando te mueves entre palios, bambalinas, pasos, canastillas, sayas, mantos, candelerías, chicotas, ¡qué sé yo …….!!!.

Me enseñaste a llegar al Señor y a su bendita Madre a través de las cofradías, y a través de la imaginería que con tanto cariño guardabas en tu propia casa, porque María Santísima de Nazaret vivió en tu casa, tú la acogiste y te encargaste de que no le faltara de nada. Pero no fue a esa advocación sola a quien le diste tus cuidados, María Santísima de la Amargura también recibió de ti tus cuidados y tus dones. ¡Cuántas veces las has vestido para que se las diera culto público en Funciones Principales y Procesiones!!! Y si te parecían pocas dos, pues también adoptaste a tus cuidados a María Santísima de los Dolores ¡Con que cariño guardo aquella foto donde aparecen las tres advocaciones juntas en tu casa!! ¿Sabes que en la cabecera de nuestra cama tenemos dos cuadros de María Santísima de los Dolores vestida por tu propia mano?

¿Recuerdas aquella pequeña talla de la virgen dolorosa que llevamos al Taller de Paco para que me la restaurara? ¡La tengo en el salón de casa vestida de hebrea con las sayas y el manto que tú misma cosiste y le regalaste! Ya ves, cada vez que miro hacia Ella, me acuerdo de ti!!

María Teresa, tocaste mi vida como tocaste la vida de todos los que se cruzaron en tu camino.

Tu presencia no ha podido pasar indiferente por ninguna de las vidas de las personas que te han conocido.

No creo que haya habido nadie que, de una forma u otra, no te haya estimado.

Y si alguien no te ha tenido en alta estima, se ha perdido lo mejor de ti, se ha perdido lo mejor de un ser excepcional que ha pasado por la vida sabiendo vivir, como sólo tú supiste hacerlo, a tu manera.

Ahora que te has ido, ahora que has abandonado este mundo terrenal, estoy convencido que en tu caminar espiritual, te habrás encontrado con Jesús y desde luego con su Bendita Madre, con quien tantas veces hablaste mientras la vestías, con quien incluso te enfadabas si no te salían las cosas como tú querías, ahora, la tendrás frente a ti y podrás contarle todo lo que desees.

En fin, María Teresa, es hora de descansar. Es hora de recuperar el resuello perdido en los avatares de este mundo terrenal. Deseo de todo corazón que disfrutes de todo lo que el Salvador te tenga preparado y así como aquí en la tierra fuiste la Luz del Mundo, tal como predicó Jesús, lo seas también en el Cielo para tu propio beneficio y de los que te conocimos  y convivieron contigo en este mundo.

Gracias María Teresa y hasta siempre.

Tu amigo Antonio Ramos.

20 de enero de 2013. Cáceres – España.

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